jueves, 18 de marzo de 2010

Capitulo 29 (y último)




Enrique está muy aturdido. Nunca pensó que la mujer que más macho lo ha hecho sentir sea un hombre. Le cuesta creer que esa bebita que no pudo sentir como suya sea hija de su primo. Le duele la mirada de Mercedes. Le conmueve la intensidad de su amor...

Días después... Mercedes está encerrada en una celda de la cárcel de mujeres. Golpeada ya que las otras presas la han tomado con ella pues saben que antes tuvo cuerpo de hombre. Nadie la ha ido a ver. Está olvidada de todos. Le dicen que tiene una visita y en el fondo desea que sea Enrique . Es Olivia. A Mercedes le sorprende verla. Olivia solo le quiere decir que ya tiene a su hija y hacerle sentir su odio. Le gusta verla golpeada.
--veo que te tratan como merecen...
Olivia le manifiesta a Mercedes su odio y sus ganas de acabar con ella.
--me das pena... ojalá no salgas nunca de la cárcel...
Emilia vuelve a su celda y llora, llora. Tiene escondida bajo el colchón esa fotografía que era de Manuela que pudo meter entre sus cosas. El recuerdo de la anciana, el amor de Enrique la mantienen en pie aunque siente que sólo tiene un hilo de vida.
--te equivocaste... Enrique no es para mí... --dice llorando.
Le duele pensar que tal vez la anciana no la quiere como hombre y que no la apoye, a veces piensa que sí, que Manuela siempre la apoyaré desde el cielo y cuando se hunde pues el recuerdo de la señora Manuela hace que se levante.

Una semana después tiene otra visita. No quiere ver a nadie pero es una manera de alejarse un poco de las presas. Es Enrique. Mercedes lo mira destruida. A él le duele ver tan hundida.
--tu? ¿has venido a insultar? –le reclama a la defensiva.
Enrique la mira triste:
-- he venido para apoyarte... Yo... siento cosas yo...
Ni el mismo Enrique puede dar crédito a lo que está diciendo pero deja hablar su corazón. Mercedes no cree en las palabras de ese chica que la hizo enloquecer. Enrique quiere acariciarla pero Mercedes se levanta:
--¡¡no...¡ ¡¡no quiero tu lástima¡
Enrique está desconcertado por la actitud de Mercedes. Ella lo rechaza, no quiere hablar con él Se levanta para irse. Enrique le suplica.
--no te vayas... déjame ser tu amigo... No te pido nada más... No te ofrezco nada más...
A Mercedes le gusta la visita de Enrique pero no como la mira y aunque no es la pena lo que lo lleva hasta Mercedes sí siente pena por las terribles circunstancias en las que está. Mercedes lo mira dolida:
--Quiero cualquier cosa de ti menos tu odio o tu compasión…
Enrique sonríe. Se muestra amable.
--Hiciste tanto por mí ¿no puedes ahora aceptar mi amistad? ¿Creer en mí? No es fácil para mí reconocer que me pasan cosas por alguien que un día tuvo pene pero yo quiero hacer el esfuerzo. ¿Tú no? ¿ya no me quieres?
Enrique extiende su mano. Mercedes de la agarra. Él la abraza afectuoso.
--No sé que quiero de ti pero… ¡déjame averiguarlo¡ --dice él.
Mercedes no dice nada. Sólo disfruta de la presencia del amor de su vida.

Casi dos años es el tiempo en que Mercedes pasa en la cárcel. No puede creer cuando al fin las puertas se abren para ella. El suelo, el sol. El aire. Aunque no se siente feliz del todo. Está sola. Tiene que volver a empezar y no sabe como. En la puerta la espera Enrique con una rosa y una sonrisa. Aunque él no ha dejado de visitarla Mercedes está segura que era por pena y no esperaba verlo ahora que es libre. Con dulzura Enrique le entrega la rosa y le pregunta:
--¿ahora sí me aceptarás en tu vida?
--pero porque? --pregunta Mercedes desconcertada.
Enrique sonríe con ternura:
--Porque me enamoré de ti... porqué no me importa nada...
Mercedes soñó tanto ese momento que no puede creerlo:
--no hablas en serio --le dice perpleja.
Él sonríe y le pregunta:
--es que ya no me amas...?
Mercedes lo mira enamorada y dice:
--eres mi vida... te amaré todos los días de mi vida...
--¿y entonces?
--¿amarme tú a mí? ¿como? --Mercedes que no sale de su asombro.
--y tú porque me amas? --le pregunta Enrique con ternura.
--bueno... yo... --balbucea.
Enrique le sonríe. Le pone las dos manos en las mejillas:
--el amor es así. No hay que darle vueltas.
Los dos se miran fijamente.
--te amo, Mercedes. Y esto no se lo dije a nadie.
Mercedes lo abraza llorando:
--mi amor... mi sueño...
Enrique la acaricia con mucho cariño:
--gracias por amarme de esta manera tan loca...
--¿tú me das las gracias a mí? --Mercedes sorprendida.
A Enrique le emociona mucho la cara de sorpresa de ella. Le agarra la bolsa y van hacia el auto.
--espero que quieras venir conmigo... Yo sigo viviendo en la casa okupa... No sé si quieras seguir mi estilo de vida...
Mercedes lo mira enamorada:
--te seguiré siempre...
Enrique le guiña el ojo. Los dos entran en el auto. Están felices. Antes de arrancar Enrique le dice:
--no tendremos un cuarto para los dos... habrá más gente... nos mirarán feo...
--si a ti no te importa... a mi tampoco...
Enrique la mira complacido. Empieza a arrancar el auto. Los dos se miran un largo rato en silencio. Luego ella le dice:
--y Germán...?
--que pasa con él? Nunca me preguntaste por él –Enrique.
--siempre quise hacerlo... nunca me atreví.
--está con Olivia... Ella lo perdonó, él aprendió a quererla... Tuvieron un Germancito...
--¿ves a Manuelita? --con un fondo amargo pues es la hija que Enrique que jamás podrá tener.
--Se llama Olivia... le cambiaron el nombre...
Mercedes triste. Enrique le acaricia la mano y le sonríe:
--para nosotros será Manuelita... algún día le diremos que fuimos sus primeros padres...
--crees que podamos verla...?
--no creo...Almenos no por ahora.
A Mercedes le da pena pero Enrique se muestra optimista.
--¿estás seguro que quieres estar conmigo?
--si claro... ¿y tú? --pregunta Enrique con una sonrisa.
--Yo si pero ¿y tu en serio estás dispuesto a no tener un hijo?
--y quien ha dicho que no tendré un hijos --dice él dulcemente.
--yo no podré dártelo... --triste.
Mientras conduce él le va acariciando amorosamente:
--claro que sí, no te he pedido matrimonio ni pienso en ello... no necesito un papel para amarte y si algún día quiero ser papá hay por el mundo millones de niños a los que querer, a los que elegir como nuestros...
Mercedes, al se aceptada por el amor de su vida, se da cuenta de la grandeza de él y no lo quiere lastimar:
--no quiero hacerte daño...
él la mira enamorado:
--pues no me hagas pensar... el futuro... ¿quien lo sabe?
Enrique conduce el auto mientras se regalan miradas llenas de felicidad, amor y pasión.

3 años después… Mercedes y Enrique han construido un hogar feliz. Viven en un apartamento de una manera sencilla pero son felices y no viven solos. Mercedes contempla enamorada al hombre. No hay día que no dé gracias al cielo por haberle hecho el mayor de los regalos. Siempre tiene un pensamiento para Manuela. Está convencida que la anciana desde el cielo hizo posible ese milagro. Enrique es un papá feliz. Él y Mercedes han adoptado a dos hermanitas de raza negra. Una es apenas un bebé que está en brazos de mamá. Enrique la enseña a decir su primera palabra a su hija mayor:
--papá… di papá…
Luego le enseña a decir mamá. Mercedes y Enrique se miran con mucho cariño, con mucha complicidad. La niña se queda en las piernas de papá mientras que Mercedes, muy amorosamente, coloca en brazos de su amado a la bebita. Enrique es muy paternal. Un papá muy tierno y seductor. Ella abraza a Enrique por la espalda. Besa a su hombre, besa a sus hijas con mucho cariño. La felicidad reina en cada rincón de ese hogar.
FIN.

capitulo 28







A Mercedes le duele la mirada de horror de Enrique . Los chicos no entienden nada. En ese momento rompe a llorar la bebita.
--¿y esa bebita? --preguntando Jordi dándose cuenta que Mercedes tiene un biberón en las manos.
Enrique está demasiado sorprendido como para decir algo. Germán es el que dice:
--Es Manuelita, la hija de Mercedes y Enrique ...
Jordi se echa a reír.
--Emilio ¿¿que cuento es esto?
Enrique se acerca a Mercedes. Mira a Jordi:
--¿¡es que te volviste loco?¡
Carlos también le pregunta lo mismo a Jordi.
--¿¿es que no saben que él es en realidad un hombre?
Todos creerían que Jordi enloqueció de no ser por el rostro pálido de Mercedes. La tensión se puede contar con un cuchillo. Jordi va hablando:
--Yo fui el primer hombre en la vida de Emilio... Él se quería hacer una operación de cambio de sexo pero yo no quería... finalmente me dejó para ser mujer...
--Eso no es cierto --dice Germán.
Enrique no está seguro. Mira a Mercedes a los ojos y le pregunta:
--¿tú quien eres?
Mercedes se da cuenta que no tiene sentido negar la evidencia. Ha caído desde lo más alto, cuando más feliz era y como duele la caída. Está totalmente destruida.
--Siempre me sentí mujer aunque estuviera encerrada en el cuerpo de un hombre...soy aquel tipo al que tú enfrentaste en el lavabo... porque te miraba... ¿te acuerdas? En el centro de internet...
Enrique se lleva las manos a la cabeza desesperado. Germán está perplejo. Él se acerca a la cunita y mira a la pequeña. No dice nada pero no entiende lo que pasa. Víctor no puede creer que esa mujer que traía locos a todos fuera en realidad un hombre. Jordi siente pena de Emilio. Ahora le duele haberlo desenmascarado. Ahora que ve que le ha arruinado la vida. Enrique escucha boquiabierto. Emilio sigue hablando:
--Ese día que hablamos y tú me rechazaste tomé la decisión de mi vida, me iba a convertir en mujer... Estaba enamorada de ti y cuando vine a esta casa fue por ti... Fuiste el primero en hacerme una mujer completa... el único...
Enrique siente rabia aunque también pena. Germán sale del cuarto con la bebita en brazos:
--¿y esta niña?
Mercedes acaricia a la pequeña y mira a Enrique enamorada:
--hice tanto por ti y no podía resignar a perderte... Una mujer embarazada me puso la solución en las manos...
--¿te regalaron a esta niña? --Germán.
Mercedes sabe que ha perdido a Enrique . Le duele el horror que ve en la cara de él...
--Esa mujer le hizo creer a su novio que abortó y huyó al campo... Yo... sentí a ese bebé como mío...
Mercedes agacha la cabeza, sabe que la van a juzgar mucho. No se atreve a mirar a los ojos a Enrique :
--La madre creyó que su bebé murió...
Todos están horrorizados. Jordi mira a Mercedes con compasión.
--¡lo hice por amor a ti...¡ --grita Mercedes desesperada.
Enrique la está odiando y eso la desespera. Germán siente a esa pequeña como suya:
--No, esta historia no puede ser...
Mercedes mira a Germán:
--gracias por ayudarme... Estos tres meses han sido los más felices de mi vida...
Luego mira a Enrique .
--sé que me vas a recordar con asco, con odio pero yo te recordaré como lo mejor de mi vida...
Enrique está horrorizado pero le conmueve el dolor de Mercedes. Ella mira a Germán:
--Manuelita es la hija de Olivia... Es tu hija...
Germán se ha quedado en shock. Enrique mira fijamente a Mercedes y con un desprecio que la lastima a ella grita:
--¡¡a las mujeres no se les puede pegar pero tú no eres una mujer...¡¡
y la tumba de un puñetazo. Víctor trata que se calme. Enrique está como loco:
--¡¡esto por robarle la hija a mi primo...¡
Germán no dice nada. Se ha quedado conmocionado mirando a la pequeña. Mercedes desde el piso llorando, humillada... nadie la ayuda. Le duele la mirada de odio de Enrique . Es él quien desde su celular llama a la policía:
--quiero denunciar un robo de bebé…
Eso es lo que más le duele a Mercedes, que sea Enrique quien la entregue. Enrique se va corriendo sin mirar atrás. Se sienta en la cama. Siente un gran dolor en el alma. Víctor se acerca a él. Se sienta a su lado. Enrique lo mira lloroso.
--te vas a reir de mí? --le pregunta Enrique .
--no --Víctor muy triste.
los dos amigos se abrazan. Enrique siente un nudo en el estómago.

La policía se lleva a Mercedes detenida, esposada. Jordi y Carlos la acompañan.
--yo en serio que lo siento... --le dice Jordi.
Pero Mercedes no le cree:
--te vengaste... te vengaste bien... --le reprocha Mercedes resignada
--yo no quería... --Jordi con culpa.
--es curioso... Los dos únicos hombres que he amado son los que he acabado conmigo... --dice Mercedes mientras el policia la mete en la patrulla.
A Mercedes le duele que Enrique no haya defendido pero la entiende, su vida ya no tiene sentido solo los recuerdos la reconfortan. Mientras deja esa casa cierra los ojos para no pensar en el presente, para pensar en un pasado bello, en los momentos que compartió con Enrique mientras soñó que eran una familia, que él era su esposo y que tenían una hija...

Enrique no se ha atrevido a ver la detención de Mercedes. Víctor está a su lado. Los dos sentados en la cama.
--ya se la llevaron... ¿no vas a ayudarla? Creo que se pude hacer las cosas de otra manera --dice Víctor con compasión.
Enrique mira a su amigo con los ojos enrojecidos del dolor y la rabia:
--¡es un hombre..¡¡
Víctor le pone la mano a Enrique en el muslo fraternalmente. Le habla con sinceridad, como en realidad jamás habló pero le ha conmovido la historia de Emilio.
--deberías estar feliz de ver lo que una mujer hizo por ti, por amor... A mi nadie me quiso de esa manera. Le inspiraste tanto amor que hizo todo más para estar contigo...
--es un hombre... --dice Enrique con un gran dolor.
--es una mujer y bien linda... todos te envidiábamos...
Enrique mira a Víctor lloroso y le pregunta:
--¿estarías con una mujer que antes era hombre...?
--dime algo ¿estás enamorado de ella?
Víctor le habla con ternura. Enrique se levanta. Lo mira con rabia.
--¡¡claro que no...¡
--seguro...?
Le pregunta por cariño porque lo quiere ayudar. Enrique lo mira con lágrimas en los ojos y dice:
--no lo sé...
Luego lo abraza llorando. Víctor acaricia a su amigo mientras le dice:
--pues ve a por todas... Ayúdala. No la hundas más. Te ama como nunca nadie te podrá amar.
A Enrique le sorprende mucho que su amigo le hable de esa manera:
--qué dirá la gente...? creerán que soy maricón...
Víctor le sonríe. Le habla siempre con mucho cariño:
--y desde cuando te importa lo que diga la gente?... ella tiene cuerpo de mujer... alma de mujer... ¡¿qué te importa el resto?¡
--se robó el hijo de mi primo... --susurra dolido.
Víctor todo lo justifica por amor:
--deberías estar orgulloso de que una mujer hiciera tales locuras por ti... si la quieres no la dejes sola... No te digo que te cases con ella... pero dale una oportunidad, si crees que la puedes querer...

capitulo 27




Maria se queda de piedra cuando ve a Mercedes en la cocina. Se pone como loca.
--¿¿que haces tú aquí?
Mercedes se siente ganadora:
--he venido a quedarme... ¿no te dijeron? --dice con ironía.
--¡¡eso no puede ser... Enrique no te lo va a permitir...¡¡
Mercedes no se quiere pelear con ella. No quiere cometer el mismo error del pasado.
--ahora la que vas a salir eres tú...
María rabiando a buscar a su novio.
--¡¡Enrique ... Enrique ...¡
Desde abajo de las escaleras, Germán le hace señas a la chica:
--no grites... vas a despertar a mi sobrina...
Maria va bajando las escaleras. Se queda helada al ver a su novio con una bebita en brazos. Enrique la mira con cara de circunstancias.
--¿¡qué es esto?¡ --dice Maria.
Germán le va haciendo gestos de nuevo a María para que baje el tono mientras le dice:
--Es la hija de Enrique y Mercedes...
María se ha quedado en shock. Mercedes está detrás de María con una sonrisa, radiante y con el biberón. A Mercedes le emociona ver a su amado con la bebita. Enrique enseguida le da a la niña y Mercedes le da el biberón ante la mirada emocionada de Germán. María se va llorando. Enrique se va detrás de ella. Aunque a Mercedes le da rabia, Germán la calma:
--esa niña se va... cuando acabes de dar el biberón de la bebita te instalas en el cuarto... --dice él mirando las dos bolsas que trajo la mujer.
María saca su maleta. Enrique se acerca a ella.
--Te vas?
Pero a diferencia de la otra vez María lo ve tranquilo. En realidad Enrique ya no tiene interés en que María se quede.
--¿tengo otra opción?
Maria hace la maleta y le duele que Enrique pase de ella.
--si necesitas algo... ya sabes donde estoy --le dice con indiferencia.
Muy dolida Maria dice:
--finalmente ella ganó... Me dejas por ella...
--Eres tú la que te vas.
María tiene esperanzas que él no la deje ir:
--¿quieres que me quede?
Él no dice nada y ella se da cuenta que ya no tiene sentido que se quede con ella.
--la culpa es mía... siempre supe que no me quieres pero yo me quise aferrar a una mentira...
María se va llorosa. Enrique se queda sentado en la cama muy aturdido. Víctor se acerca a él.
--¿y ahora?¿qué le pasó a María?
Enrique resopla:
--Mercedes se está instalando en la casa... tiene una hija... dice que mía...
Víctor se lleva las manos a la cabeza. En ese momento lo único que le importa es que por suerte él no se acostó con ella. Él rencor con su amigo se acabó. Le pone las manos en los hombros muy fraternalmente:
--¿y qué vas a hacer?
Enrique lo mira confundido. Mueve los hombros en señal que no tiene ni idea.

Enrique se queda un buen rato en el cuarto. Cuando sale ya Mercedes está ocupando el cuarto que fuera de Manuela. Tiene hasta una cuna que uno de los ocupantes de la casa ha encontrado en el contenedor de basura más próximo. Germán mira a la bebita hechizado.
--es idéntica a la abuela... No hay duda que es nuestra sangre.,.. --dice Germán.
Enrique se queda en la puerta. No se atreve a entrar. Le tranquiliza la seguridad de su primo pero por otro lado le asusta que efectivamente esa bebita sea suya. Mercedes está feliz. Está de nuevo en esa casa y ahora como madre de la hija de Enrique. Le da pena ver a Germán con su hija sintiendo que es suya pero sin saber. No quiere sentir culpa. Mira a Germán, a la pequeña.
--Olivia olvidará... podrá tener más hijos... --dice Mercedes para sí-- Yo no...
Siente que esa niña es un regalo del cielo y que es su pasaporte a la felicidad con Enrique :
--el cielo está de mi lado, por eso todo me salió tan bien --va pensando..
Mercedes piensa en el deseo de Manuela de tener bisnietos de ella y Enrique .
--me la mandó ella... ella vela por mi desde el cielo...
Germán no saldría de ese cuarto.
--¿no tienes hambre?
--No, no... Estoy cansada...
--bueno... yo veré donde me acuesto...
Germán le da un beso en la mejilla. Besa a la pequeña y se va. Enrique no tarda en entrar. Mira a Mercedes con cierta timidez. Está nerviosa. Mercedes lo mira con intensidad.
--y ahora tú?
--María me dejó... soy solo para ti...
Enrique sonríe pícaro. Mercedes siente ganas de gritar lo feliz que es. Quiere jugar bien sus cartas.
--No te exijo nada... Ni que reconozcas a mi hija... sólo un hueco en su vida...
Eso lo tranquiliza a él.
--estoy contigo... No te prometo nada...
Mercedes tiene ganas de besarlo. De abrazarlo pero quiere esperar a ver que hace él. Enrique ve en la mesita de noche la foto que su abuela guardaba con tanto cariño:
--y esa foto...?
--me la dio tu abuela...
--ella supo de tu hija...?
--no, no tuvo tiempo pero habría sido muy feliz.
--no lo dudo.
Enrique se empieza a desnudar ante la atenta mirada de Mercedes. La mira excitada y finalmente dice:
--te he echado de menos...
Mercedes se funde en sus brazos:
--te amo... te amo...
Hacen el amor con calma, en silencio. Luego lo tiene toda la noche para él. Apoya su cabeza en el pecho de él. Su sueño se ha hecho realidad.
--soy tan feliz... soy tan feliz...
A Enrique le gusta la dependencia que Mercedes siente por él, lo gusta sentirse tan amado.

3 meses después... Germán y Víctor están en boxers. Desde que comparten cuarto los dos se llevan mejor. Carlos está contento porque Jordi ha ido a verlo. De vez en cuando acude a la casa para divertirse un rato. Germán y Víctor se miran con complicidad mientras los dos amantes se desnudan.
--tu amigo sí que tiene suerte... él siempre tiene algo para comer porque lo que es tú y yo --dice Víctor con ironía.
Germán sonríe. Carlos y Jordi se van besando y cayendo en la cama. Germán apaga la luz y cada uno se retira en su cama.

Al día siguiente. Los chicos se están duchando juntos. Carlos, Jordi, Germán, Víctor y Enrique . Los cinco desnudos compartiendo ducha y bromas. Los chicos van saliendo en boxers. Justo en la puerta del baño Jordi se encuentra con Mercedes que va con el biberón.
--¿¿Emilio? ¿¿qué haces aquí?
Mercedes mira a Jordi. Siente que su felicidad se ha hecho añicos.
--No sé de que me habla... --Mercedes temblando.
Mercedes se va a ir al cuarto pero Jordi no la deje ir. Le duele verla convertida en mujer.
--Así que finalmente te operaste... Eres una mujer como siempre quisiste...
A Mercedes le duele la mirada de horror de Enrique .




capitulo 26



Enrique se ha quedado en shock al saber que tiene una hija con Mercedes. Ella está derretida por el look más agresivo de él.
--no nos deja pasar a tu hija y a mí? --pregunta Mercedes.
Él les deja paso. Se quedan en la entrada. La bebita duerme en los brazos de esa mujer que se presenta como su madre. Enrique no deja de mirarlas. Se acaricia la cabeza. Mercedes se acerca a él:
--no quieres tomar en brazos a tu hija?
Es en ese momento cuando él reacciona:
--mi hija... esta bebé... ¿¿mi hija?
Habla muy nervioso, se lleva mucho las manos a la cabeza. Con una sonrisa Mercedes dice:
--pues sí ya ves... no esperaba salir embarazada pero pasó...
--¡no puedes venir después de tanto tiempo con una historia como esta¡ --dice él desesperado.
Mercedes habla muy tranquila y siempre mostrando a la pequeña. Está segura que tiene las de ganar.
--no pasó tanto tiempo... apenas 8 meses... el tiempo justo... Dejé esta casa embarazada de ti...
--y porque no me lo dijiste? --él angustiado no quiere creer que sea verdad.
--me echaste y de noche...
--¡¡pero un hijo es un hijo...¡¡ --él muy alterado.
Mercedes se hace la mártir, la bondadosa:
--fue por no preocuparte, no quería que dijeras que lo dice para retenerte... No tenía pensando decírtelo...
Enrique no sale de su asombro:
--¡¡me lo ibas a ocultar para siempre¡¡?
--fuiste muy especial para mí pero no quería atarte a mi vida...
--¿y qué cambió? --con ironía.
Mostrándole a la bebita dice con emoción:
--Manuelita pasó... Me la mandó tu abuela... Ella quería que estuviéramos juntos...
Mercedes acerca la pequeña a Enrique para que la toque pero éste se mantiene frío. Con una hija de él Mercedes puede al fin decir lo que tenía tragado:
--me enamoré de ti... quería tanto verte...
Enrique tiene el rostro desencajado por la sorpresa. No sabe bien sí se le hace más extraño la idea de que es papá o la declaración de amor de Mercedes. Ve amor, dolor en la mirada de ella y es algo que lo conmueve.
--¡¡no me puedes amar...¡ ¡¡no pasó nada entre nosotros...¡
Mercedes besa a la bebita:
--me diste una hija y eso sólo puede ser fruto del amor más hermoso y puro.
Enrique se lleva las manos a la cabeza:
--fue sexo, Mercedes...
Mercedes lo mira enamorada. Enrique siente ese amor y le desconcierta. No puede entender como esa mujer tan lujuriosa que le hizo vivir el sexo como ninguna otra se pudo enamorar de él.
--No sabes lo que une a una mujer sentir en el vientre como crece la semilla de un hombre... un hombre que te gusta... Tú sabes que a mí me gustabas mucho... Era imposible no amarte llevándote tan a dentro...
Enrique está desconcertado. Se calla por unos segundos. Mercedes lo mira a los ojos. Esos ojos, ese rostro que la enamoró. Por un momento Mercedes piensa en Emilio, en ese chico que quedó hechizado por Enrique , que disfrutó estando a su lado en el lavabo. Y ahora es Mercedes, una mujer que lo amó, una mujer que tiene un brazos una hija con la sangre de él y que está hablando con el gran amor de su vida. Enrique no sabe qué decir. Finalmente rompe el silencio con un ahogado:
--¿¿¡pero no te cuidabas?¡ ¿¿¿como no te cuidabas?¡¡
Él habla muy alterado. Ella no. Ella está calmada. La mirada de él la llena de calma.
--sí me cuidaba --miente ella-- pero ya te lo digo... me la mandó tu abuela... Yo no esperaba ser madre pero esta bebita que lleva tu sangre (en eso no miente) es lo mejor que me ha pasado.
La mirada enamorada de ella, la felicidad que siente por ser madre a él lo impacta. Le gusta sentirse querido.
--ahora yo quiero que mi hija conozca a su padre... --dice ella.
--y como sé que es mi hija...? --pregunta él desconcertado.
Ella le habla con calma. Sin enojos:
--No te estoy reclamando nada... Sólo me gustaría un lugar donde dormir... hasta que consiga algo... No tengo donde ir, te juro que no te pido nada...
Enrique no dice nada. En ese momento baja Germán. Se sorprende por lo que ve. No le gusta ver a Mercedes pero esa bebita que duerme en los brazos de Mercedes le da paz y hace que se olvide de todo. De entrada a ella le da miedo que Germán descubra que es su hija. Luego se da cuenta que es una arma a su favor. Germán mira a esa pequeña, la acaricia la besa y no lo duda:
--¿es la hija de ustedes?
Enrique no sabe que decir:
--bueno, yo...
Mercedes no pierde la oportunidad:
--Sí, es nuestra hija... No quise que Enrique lo supiera por miedo a que me rechazara pero he comprendido que no se puede alejar a su hija del padre...
Enrique no dice nada. No tiene palabras. Germán está impresionado con la pequeña:
--la puedo agarrar...?
--Si claro...
Mercedes deja a la bebita en brazos de Germán. El hombre llora de emoción y mira a su primo.
--¡¡Es tu hija... Es tu hija...¡¡¡ --dice Germán muy contento a su triste primo.
Y besa a la pequeña a la que habla con mucho amor:
--soy tu tío... te voy a querer mucho...
Mercedes y Germán hablan como si Enrique no existiera.
--como se llama?
--Manuela.
--te vas a quedar en esta casa, no?
Enrique balbucea un no sé. Mercedes dice:
--no tengo donde ir pero eso depende de Enrique ... no quiero molestar...
--Yo te dejo la habitación... Así podrás vivir bien con tu hija... Es la habitación de mi abuela... Nadie quiso compartirlo conmigo... No tengo buen carácter... --Germán.
--¿y tú donde vas a dormir?
--No sé... eso depende de Enrique ...
Mercedes está feliz por lo bien que está saliendo todo. Enrique está muy desconcertado pero Mercedes está segura que Germán es ahora su aliado.
--le toca el biberón a la niña... ¿puedo ir a la cocina a preparárselo?
--si claro... ¿no le das el pecho? --Germán.
--No... el médico me dijo que no era buena mi leche para la bebita...
--te acompaño a la cocina...
--No, quédate con mi hija...
Y mira a Enrique .
--los dejo a solas para que hablen y que se vayan conociendo padre e hija...
Mercedes no piensa bien lo que hace. Actúa sobre la marcha y como todo le sale tan bien pues está segura que un ángel guía sus pasos. Enrique mira desconcertado a la bebita y a su primo que es quien la carga:
--¿crees que es mi hija?
Germán casi se escandaliza:
--¡claro que sí...¡ ¡¡tiene los ojos de la abuela...¡ ¡¡Mírala...¡
Enrique mira a esa pequeña tratando de sentir cariño por ella pero no puede. No puede sentir el mismo entusiasmado con la pequeña que Germán que está encantado.
--es tu hija, no lo dudes...
Enrique no sabe qué decir.
--ven tómala en brazos... Tienes que sentir a tu hija... --Germán.
Enrique agarra a la pequeña en brazos algo torpemente y con miedo. Germán está en todo momento al pendiente de la pequeña, de la cabeza, que no se le caiga. Enrique se siente muy extraño. No la puede sentir como suya. No comparte la alegría de Germán.

capitulo 25



El entierro de Manuela está lleno de dolor. Germán está desconsolado. No logró que su abuela viviera en la riqueza como quiso aunque sí Olivia le da un entierro de lujo. Enrique y María están con ellos. Mercedes se mantiene a distancia y más cuando ve entre los invitados a Jordi. No sabe qué hace allá pero tampoco averigua. Oculta en unas gafas de sol y escondida reza para que su antiguo novio no la reconozca. Jordi está muy preocupado por animar a su amigo. Al final le da un abrazo.
--lo siento tanto... yo sé lo que la querías...
Germán llora. Olivia trata de consolarlo pero él prefiera la compañía y consuelo de su amigo. Por un lado Mercedes está triste por la muerte de esa anciana que tanto la quiso. Por el otro se muere por Enrique que la ignora. No lo puede consolar porque está demasiado cerca de Jordi. Se queda quieta, prefiere confiar en las palabras que le dijera la anciana asegurando que desde el cielo la ayudaría...

Mientras se retiran Enrique le reprocha a su primo:
--tantas ganas de llevarte a la abuela... ya ves...
Jordi se pone en medio de los dos primos.
--ahora no es el momento --dice Jordi.
Y cada uno se va por su lado. A Germán no le gusta nada ver a Mercedes entrando en el departamento.
--¡fue tu culpa... mi abuela murió por tu culpa...¡ --le escupe Germán con odio.
Mercedes no tiene ganas de discutir:
--sólo vine a recoger mis cosas...
Germán está verdaderamente furioso:
--¡¡sí vete... y ojalá no te vuelva a ver...¡ ¡¡nunca debiste entrar en nuestras vidas...¡¡ ¡nunca¡¡
Mercedes no le hace caso. A solas en el cuarto llora abrazada a la almohada de Manuela. En la mesita de noche la anciana siempre tenía una foto en la que está ella con sus dos nietos de adolescentes. Besa el rostro de Enrique :
--te amo tanto mi amor...
Sin él siente que su vida no tiene sentido. Las palabras que tantas veces le dijera la anciana es lo que la ayudan a levantarse. Se queda con esa foto.
--siempre la llevaré en mi corazón... --dice mirando esa cama vacía y recordando horas de charla con la anciana.
Le gustó conocer a la abuela de su amado y la está llorando como si fuera la suya.

Mientras, Germán se pone a tomar. Olivia trata de animarlo.
--te tienes que tomar las cosas con calma... Es la ley de la vida... ¡piensa en nuestro hijo¡
Olivia acaricia a Germán pero él la rechaza como si le diera asco. Ella lo mira triste.
--¿¿qué te pasa, mi amor?
Germán está como loco.
--¡¡ya basta... la farsa se acabó...¡
--de qué farsa hablas?
Olivia está muy sorprendida porque no entiende lo que le pasa a Germán. Él no deja de llorar. Tanto tiempo deseando que su abuela tuviera su casa y finalmente cuando lo logra la pierde. Lanza la copa contra la pared. Luego se sienta en el sofá a llorar. Olivia le pone la mano en los hombros. Él la mira lloroso.
--¡¡fue mi culpa... fue mi culpa...¡¡ --dice atormentado.
Olivia lo abraza por los hombros:
--fue un accidente, tienes que aceptarlo.
Germán no acepta el abrazo de Olivia. Le da un pequeño empujón y muy bruscamente le dice:
--¡¡es que no quiero que me toques...¡
Olivia lo mira llorosa:
--¿¿qué es lo que te ocurre?¿porque me tratas así?
--¡¡¿¿¿es que no entiendes que no te amo? ¡¡nunca te amé...¡
Olivia no cree en las palabras del hombre:
--hablas por el dolor...
Germán ambicionó riqueza para su abuela. No para él. Ahora que está solo renuncia a todo. Se derrumba de nuevo:
--fue mi castigo por engañarte...
Olivia mira a Germán incrédula:
--no hablas en serio…
--Desgarraba los condones, te cambiaba las pastillas... Quería tener un hijo...
Olivia se aferra a su vientre impresionada. No puede creer que Germán haya hecho eso. Él sigue hablando:
--desde el primer día que vine a tu casa lo hice para seducirte... Quería atrapar a una mujer rica para sacar a mi abuela de la pobreza en la que vivía...
Olivia no puede creer lo que está escuchando pero se da perfecta cuenta que nadie inventaría algo así. Se pone como loca. Empieza a golpearlo:
--¡¡quiero que te vayas... no te quiero volver a ver....¡
Abatido Germán le dice:
--nos tendremos que ver... por nuestro hijo...
--¡no, abortaré...¡
Germán la agarra de los brazos:
--¡¡no lo harás...¡
Olivia le empieza a tirar las cosas del armario:
--¡¡quiero que te vayas...¡
Germán trata de hablar con ella:
--¡no me voy hasta que me prometas que no vas a abortar...¡
--¡¡no quiero nada tuyo... nada...¡
--¡entonces no me voy¡
Olivia agarra una maleta:
--¡¡pues me voy yo...¡
Germán se va abatido:
--por fin no culpes a nuestro hijo de lo que hice yo...
Cuando Germán se ha ido Olivia se acerca al cuarto de Mercedes.
--yo ya me voy... –dice Mercedes con su maleta.
--Quiero que vengas conmigo... Me voy a una casa en el campo... Ahí nacerá mi hijo...¿me acompañarás? No quiero que nadie... nadie sepa que estoy embarazada...
Mercedes piensa en las palabras de Mercedes: desde el cielo te ayudaré. Se emociona al pensar que estará cerca del primito de su amado.

Vencido Germán llega a la casa okupa. Víctor lo mira burlón.
--que pasó? --le pregunta divertido.
Germán no dice nada y se encierra en el cuarto. Al día siguiente Germán regresa para hablar con Olivia pero ésta ya ha desaparecido y no sabe donde ubicarla. Llega muy triste a la casa. Se encuentra con Enrique . Germán abraza a su primo que le responde aunque sorprendido.
--Olivia mató a nuestro hijo, lo mató...
Enrique está muy impresionado. No sabe qué decirle.

Olivia va a seguir con su embarazo aunque en secreto. Con Mercedes se refugia en el campo. A Mercedes le hace ilusión ver como crece esa barriga. En las noches se pone una almohada y sueña que es hijo de ella y de Enrique . Quiere que sea niño y se llame como él. Mira esa foto que sacó del cuarto de Manuela le pide fuerzas a la anciana para que su sueño se haga realidad. No lo piensa de repente pero poco a poco esa idea va naciendo dentro de ella. Una idea con la que hará realidad sus sueños. Le ofrece todo el dinero que le queda al doctor:
--me ayudará?
El doctor no se niega. Meses después se encuentran en privado.
--nació un niño muerto...
Y le entrega unas hierbas para Olivia:
--es el momento...
Olivia confía en Mercedes. Se topa una infusión que le da y de inmediato rompe aguas. Da a luz a una niña. Una mujer que está con el doctor se la lleva de inmediato antes que llore. Es el niño muerto al que presentan en su lugar. Olivia le encarga a Mercedes que se ocupe del entierro de bebé y regresa sola a la ciudad. Mercedes entonces busca a la hija de Olivia que se quedó con la enfermera:
--mi hija... Es mi hija...
Aunque hubiera preferido un varón está feliz con esa niña:
--Enrique será mío... mío...

Días después, Olivia Llega a la casa okupa con la bebita en brazos. Está segura que Manuela desde el cielo la ayuda y que Enrique no se ha mudado. No conoce al chico que la recibe. Pregunta por Enrique . Éste baja sorprendido al saber que una mujer con un bebé lo esperan.
--¿tú?
Enrique se ha quedado pálido al ver a Mercedes. Ésta está emocionada de ver a su amado después de tanto meses. La flecha de amor, con la distancia aún está más viva.
--¿qué haces aqui?¿y ese bebe?
Muy ilusionada Mercedes le dice:
--Es Manuelita... mi hija... tu hija... Nuestra hija...
Enrique se ha quedado en shock.


capitulo 24


Mercedes sale del cuarto de la señora Manuela deshecha en lágrimas. Enrique lo espera con los otros. Le va a dar dinero
--toma esto por las molestias...
Mercedes mira a Enrique con el rostro desencajado por la rabia:
--qué haces? no soy una cualquiera...¡¡¡
La mujer está muy escandalizada. En realidad eso mismo es lo que piensa Enrique de ella pero para disimular dice:
--no --nervioso-- es para que tengas donde pasar la noche..
--a caso te importa? --dice herida.
--Por favor… Hazlo por mí. Te lo mereces. No quiero que te vayas sin nada –le pide Enrique.
Mercedes le agarra el dinero. ASí él se sentirá más tranquilo. También María que podrá decir que Mercedes se acostó con su novio por dinero. Mercedes mira a su amado decepcionada y dice:
--¡¡no entiendes nada... nada...¡¡
Se lo tira a la cara. Se aleja de ellos. Enrique va tras ella con una bolsa donde están las pocas cosas que tiene Mercedes. María baja con ellos pero deja que la pareja se despida en la puerta.
--quieres que te lleve a algún sitio?
--me das un beso...? --le suplica ella-- Por favor... un último beso.
--No... --dice él con dureza.
Mercedes le agarra la bolsa y dolida dice:
--aunque no lo creas fue lindo conocerte...
--gracias por todo lo que me has dado...
Mercedes se va deshecha. Aunque a él le da pena siente que se ha sacado un peso de encima. María abraza a su novio.
--te amo, te amo... Nunca me hagas daño... Nunca...
Enrique mira a Víctor que lo ignora y va al cuarto. Enrique está seguro que nada volverá a ser lo mismo ni con María ni con Víctor . Mercedes está hundida y no sabe qué hacer pero le calman las palabras de la abuela de su amado asegurándole que Enrique será suyo. Entonces busca un hotel.
--mañana será otro día...


Al día siguiente, Germán está desayunando con Jordi.
--no sabes todo lo que pasó anoche... Y todo por culpa de esa ramera que te conté...
Germán está demasiado molesto y Jordi le dice burlón:
--¿te gusta esa cualquiera?
Germán se enfada:
--¡¡claro que no...¡ ¡¡esa se acuesta con todos... si yo hubiera querido...¡
En realidad Jordi se da cuenta que su amigo sí se quedó con las ganas de pasar por la cama de Mercedes.
--¡no sabes lo que es vivir allí...¡
Jordi sonríe a Germán y dice:
--recuerda que estuve unos días...
--Sí pero sólo unos días... Vivir allá es horrible y Olivia que no se acaba de quedar embarazada y nada que me quiere ayudar... ¡¡parece que sólo me quiere como a un semental...¡
--Dios te tiene que ayudar, no desesperes...
En ese momento Germán recibe una llamada de su amante. Lo quiere ver.
--si ahora voy...
Germán le responde sin ganas. Cuando cuelga Jordi le pregunta ansioso:
--que quería?
Germán se queda algo preocupada:
--No lo sé... Se la veía rara... No sé... yo creo que me quiere dejar... ¡¡me muero... me muero...¡ Ella es mi única oportunidad de sacar a mi abuela de ese mugrero...¡¡¡
Jordi trata de animarlo:
--bueno yo creo que en tanto tiempo juntos... No sé... algo sentirá por ti...
Germán no tiene mucha esperanza en eso:
--¿porqué? Ha pasado el mismo tiempo para los dos y yo no siento nada.
Los dos amigos se despiden con un abrazo. Germán se va resignado. Olivia lo recibe llorando:
--estoy embarazada... Ahora sí estoy embarazada...
Germán se ha quedado como en shock.
--no vas a decir nada... ¿¡qué hacemos?
Germán está incrédulo. Sólo acierta a decir:
--¿nos casamos?
--Me amas? --le pregunta Olivia.
--si claro...
--Yo sí te amo...
--entonces... ¿nos casamos? --dice Germán que está saltando de alegría aunque tiene que fingir.
Aunque Olivia sí ama de verdad a Germán prefiere no casarse:
--primero probamos vivir juntos... No sé si te parezca mal pero ¿te parece si te vienes a vivir desde ya?
A Germán le brillan los ojos:
--pero ¿y mi abuela?
--Se puede venir...
Olivia está muy angustiada. Abraza a Germán que está feliz de la noticia.

En seguida prepara el traslado. Manuela pide como condición de instalarse en casa de Olivia que Mercedes se mude con ella.
--no sé donde ubicarla --dice Germán.
--a mí me dio su celular...

Mientras Manuela y Mercedes se instalan en el mismo cuarto en casa de Olivia, Germán y Jordi se abrazan.
--felicidades, macho... ¡¡lo sabía...¡
--estoy que no me la creo... --dice Germán.
--Me tienes que invitar a conocer tu casa...
--Si claro un día de estos te invito...

En la noche, Manuela y Mercedes están en un cuarto doble. Mercedes se sienta en la cama de la anciana que la trata con mucho cariño.
--ya estamos juntas... Yo te ayudaré... ya lo veras...
Mercedes, que estaba deshecha, vuelve a tener esperanzas. Manuela la anima, le asegura que Enrique tarde o temprano será suyo y eso alimenta ese apasionado amor, mantiene viva la ilusión en Mercedes. En la noche Mercedes no puede dormir. Hecha de menos a Enrique . Es la primera noche en la que está sin él luego de haberlo tenido. Se levanta con el mismo camisón que lucía para él. Enrique duerme tranquilamente al lado de María, parece haber olvidado que Mercedes ha estado en su vida. Mercedes entra en el baño. Se mira al espejo. Extraña sus besos, sus abrazos. Se acaricia los labios suspirando por él.
--mi amor... mi amor...
Está muy sofocada. Aunque lo hecha de menos está ilusionada:
--Nadie lo amará como lo amo yo... Sé tiene que dar cuenta... se tiene que dar cuenta...
Cuando sale del baño la ve Germán (van en boxers y camiseta). Él la mira con ojos de depravado. A ella le molesta la forma en la que ella lo mira.
--bueno ya que vinimos en la misma casa yo creo que...
Mercedes no lo deja seguir:
--buenas noches...
A Germán le duele mucho que lo rechace y empieza a insultarla:
--¡no sé que le hiciste a mi abuela, ni que pretendes... No eres más que una perdida...¡
--¿¿que problema tienes conmigo? ¡No eres más que un acomplejado¡ ¡le tienes envidia a tu primo... él es mil veces mejor que tú en todo...¡
Furioso Germán trata de besarla a la fuerza pero Mercedes le da un bofetón. Él siente mucha rabia.
--¡¡vete... te vas de mi casa...¡ --dice él empujándola hacia la salida.
--¡¡suéltame¡¡
Manuela se despierta por los gritos y trata de llegar a la silla para ayudar a Mercedes pero cae de la cama y cae al piso. Se golpea fuertemente la cabeza.

capitulo 23




Enrique está muy decepcionado. Le gustaba pensar que Mercedes se le regalaba por puro vicio y sin pedirle nada a cambio.
--¿¿qué es esto??
Mercedes no soporta ver decepción en los ojos de su amado. Tampoco le quiere gritar que lo ama porque está segura que Enrique no la iba a entender. Así que sólo se le ocurre negarlo.
--¡¡yo no fui... yo no fui...¡
Enrique agarra de los dos brazos a Mercedes. No le piensa perdonar que ella haya informado a su novia de lo que ocurría. Está furiosa.
--¡nadie más podía saber lo que ocurría...¡ ¡¡nadie...¡
Enrique lo siente como una traición y le duele mucho. Mercedes intenta con desesperación defenderse:
--¡¡fue él...¡ ¡¡Fue él...¡ --dice señalando a Víctor.
Víctor recién se le está pasando el dolor genital:
--¡¡a mí no me metan en sus líos... si yo llego a saber lo de esta perdida la hubiera echado a la calle...¡
Enrique mira a Mercedes dolido:
--Él tiene razón... conozco a Víctor... Él no lo sabía... ¡¡nadie lo sabía...¡¡
María entra en su cuarto. Enrique va tras ella. Mercedes trata de seguirlos pero Víctor se pone en medio.
--¡¡te largas...¡
--¡¡tú no eres nadie para echarme...¡
Porque Mercedes sabe que aunque se acostara con Víctor éste la echaría igual después sino tal vez pensaría en convertirse en la amante de Víctor para seguir al lado de Enrique . Víctor está muy humillado de que todos sus compañeros okupas hayan descubierto que es mentira que se acostaba con Mercedes. Carlos abraza por los hombros a su amigo:
--es media noche, esta pobre chica no se puede ir así...
Pero Víctor está enloquecido por la rabia.
--¡¡quiero que se vaya...¡ ¡¡quiero que se vaya ya...¡
María está empezando a hacer su maleta pero Enrique no se lo impide:
--¿me dejas? ¿así? ¿¿después de todo lo que hemos vivido?
María se sienta y mira a Enrique llorosa:
--¿y qué se supone que tengo que hacer?
Poner en cuclillas la acaricia con cariño:
--sé que me portè mal contigo pero no me gustaría acabar con nuestra relación por una tontería...
--¿tú quieres que me quede?
Enrique mira a María con cara de bueno:
--si claro...
--¿me amas?
Enrique se levanta. Se lleva las manos a la cabeza:
--¡¡ya sabes que no me gusta hablar de estas cosas...¡
Entonces María molesta sigue con su maleta:
--¡¡pues quédate con esa cualquiera...¡
--No, Mercedes se va. Te quedes tú conmigo. Mercedes se va. De ti depende que me quede solo o contigo...
--¿en serio se va?
--Sí, ahora mismo si quieres...
María ama a Enrique y aunque está muy herida no está dispuesta a que una mujer cualquiera se lo quite.
--te perdone si la corres ahora mismo...
--sí, esto está hecho...
--pero delante mío...
--Está bien pero quédate al margen...
--¿tanto te importa esa cualquiera?
--No, claro que no pero ¿no crees que no merece la pena humillarla?
-- Una ramera que se mete con un hombre ajeno no merece ni vivir...
Aunque le duele que Enrique tenga consideración con Mercedes prefiere no decir nada. Enrique sale del cuarto y María detrás. A Mercedes le duele mucho el tono brusco de Enrique y la mirada de Víctor y de María.
--¡Te vas…¡ --le exige.
y mira a Víctor :
--quiero que se vaya...
Víctor mira a Enrique . A Mercedes:
--voy a sacar sus cosas...
Mercedes se acerca a Enrique dolida:
--será que podemos hablar a solas?
Maria abraza a su novio por la espalda. Mercedes está desesperada. A Enrique le sabe mal hacer daño a Mercedes. Se aparta de Maria y se acerca a Mercedes.
--por favor. No me lo hagas más difícil.
Mercedes acaricia la mejilla de su amado:
--¿así? después de todo lo que hemos vivido...
A María le duele mucho que Mercedes sea cariñosa con Enrique pero éste se la saca de encima muy brusco:
--¡sólo fue sexo... Es lo que yo creía que querías... No te quería hacer daño...¡
Mercedes lo abraza con desesperación:
--nos podemos seguir viendo en secreto, te juro que no te pediré nada... --le susurra
Enrique se la saca de encima:
--No, ya no me interesa... Sé que tú me delataste con María.
Mercedes está enloquecida por la rabia y ya que no lo puede convencer que no fue ella dice llorando:
--¡¡te quiero para mí... sólo para mí...¡
Enrique la mira con pena. María está furiosa. Enrique abraza a su novia.
--lo siento, siempre supiste que la quiero a ella.
María sonríe. Muerta de la rabia Mercedes grita:
--yo no me voy de aquí... Esta casa es libre... ¡¡yo me quiero quedar...¡ ¡¡me cambiaré de cuarto pero no me voy...¡ ¡¡además...¡ ¿¿qué le vamos a decir a tu abuela??
Víctor se iba a meter pero Enrique le hace gestos para que se mantenga al margen. Se acerca a Mercedes y con dulzura le dice:
--Sí es verdad que soy especial para ti, por favor... Vete...
Se lo suplica y Mercedes no se puede negar. Siente rabia por ella misma por que lo ha estropeado todo.
--¿no nos podemos despedir a solas?
María abraza a su novio fuertemente.
--¡No, Enrique es mio¡
Mercedes se va abatida. Sabe que ha perdido y como es su culpa por no tener paciencia lo acepta con resignación. Al fin y al cabo ha llegado más lejos con Enrique de lo que podía esperar. Pide una condición para irse. Despedirse de Manuela. Anciana y joven hablan a solas por petición de Manuela. Germán se queda furioso apoyando a María que está rabiando. Mercedes está desconsolada y Manuela trata de animarla:
--yo pronto moriré y desde el cielo te ayudaré a que te cases con mi nieto...
--no diga eso...
Manuela le seca las lágrimas:
--tu vas a ser la mujer de mi nieto Enrique ... eso está escrito...