jueves, 18 de marzo de 2010

capitulo 16



Víctor busca desnudar a Mercedes pero ella sólo está pendiente de los jadeos de Enrique . Piensa en el cuerpo semidesnudo de él. Nada le gustaría ver que descubrir lo que le falta aunque piensa que ya está teniendo demasiado suerte como para que se le dé tan fácil. Aunque no conoce a María ya es su enemiga. Ya siente muchos celos de ella porque quisiera estar en su lugar. Víctor está encima suyo tratando de saboreando su cuerpo:
--porque con tanta ropa...? --se queja Víctor.
Víctor la presiona y sino fuera porque es demasiado importante para ella que sea Enrique quien estrene su cuerpo por celos tal vez caería. Además no quiere que él piense que es una cualquiera. No imagina que Enrique es lo que piensa de ella y lejos de molestarle le excita mucho. Le fascina que una mujer tan bella sea tan accesible a los hombres. Le encanta la idea de pensar que se puede acostar con ella a la menor oportunidad. Lejos está de sospechar que no es un desconocido para esa mujer y que lleva muchísimo tiempo pensando en él, soñando con el momento de estar entre sus brazos y por amarlo de verdad y ser amada de verdad. Mercedes rechaza a Víctor con asco:
--déjame en paz... ¿qué te has creido que soy?
Mercedes quiere salir de la cama pero Víctor no está dispuesto a que lo deje en ridículo. Habla en un susurro:
--si te vas de mi cama te vas de la casa...
Y ahora que tiene a Enrique al lado no puede dejar escapar esa oportunidad. Se queda en la cama pero cuando Víctor la quiere besar lo rechaza:
--No... Esto no...
--para que viniste? --le reprocha él-- creí que te gustaba...
Mercedes ha hecho muchas cosas por Enrique y ahora no quiere echarse atrás... Está tan cerca de Enrique . Se muestra cariñosa con Víctor pero ese cuerpo es sólo para el disfrute de Enrique y no quiere que otro goce de él.
--si --dice ella fingiéndose cariñosa-- pero no te dije que soy de las que se acuestan con cualquier desconocido... dame tiempo...
Víctor está orgulloso de tener en su cama a la mujer más explosiva que haya visto nunca. Sin duda lo mejor de la casa. Aunque si no se acuesta con ella no tiene gracias almenos es él quien duerme con ella:
--te daré tiempo, aunque no mucho... si no te fijas en ningún otro y le hacemos creer a los otros que sí nos acostamos...
--si claro pero... que corra el aire...
Víctor accede a compartir la cama con Mercedes pero sin tocarla. Le calma que los demás crean que son amantes. Todos menos los que duermen en ese cuarto. Carlos tiene el sueño muy pesado y le da igual pero Enrique no. A Enrique le excita pensar la manera en la que Mercedes lo miraba y que no ha querido hacer nada con su amigo... Cuando el cuarto está ya en silencio Enrique se levanta de la cama. Se pone el boxers Mercedes no puede dormir. No se siente nada cómoda con Víctor al lado y con Enrique andando desnudo por la casa menos. No quiere perder ni un segundo. Se levanta con ansias pero con cuidado de no despertar a Víctor para que no estropee su momento. Podrá estar a solas con Enrique . Ha visto en los ojos de él el deseo. Ahora sabe que su cuerpo le gusta a él y que tiene oportunidad de seducirlo. De conseguir todo lo que soñó hacer con él desde que lo conoció. Mercedes sale del cuarto y le da tiempo a ver a Enrique entrar en el cuarto. Le ve en culo. Con boxers muy estrechos que lo hacen muy excitante.
--¿¿será la cocina?
Mercedes se imagina a Enrique muy sexy en boxers y se pone a mil. Entra con la certeza que se encontrará una escena de lo mejor. Ha entrado en el baño. Se encuentra a Enrique de espaldas. Desnudo. Ese culo que la ha tenido tan loca al natural. Se estremece. Enrique se da la vuelta con naturalidad. Mercedes se queda en shock. Jamás pensó que le sería tan fácil ver a Enrique . Lo tiene a él como al David de Miguel Ángel. Escultural, bello... y desnudo. El cuerpo de Enrique ya no es un secreto para ella. Lo mira con el rostro desencajado por la sorpresa y el deseo. Estaba preparada para ver a Enrique muy sexy pero no esperaba tanto. Y es que ha soñado por largo tiempo encontrarse con Enrique en todo su esplendor y todo esta saliendo mejor de lo que esperaba. Enrique la mira coqueto. Nunca lo habían deseado tanto y lo que le fascina es que sea una mujer tan atractiva. Le gusta que lo vea desnudo. Sonríe seductor. Mercedes está al borde el infarto.
--parece que nunca hayas visto un hombre desnudo... --dice Enrique divertido.
--no he visto tantos... --dice ella extasiada.
Enrique se va metiendo en la ducha. Verlo en movimiento la tiene derretida.
--no sé porque no te creo... –dice él divertido.
Enrique enciende la ducha, con sus manos recorre su cuerpo y permite disfrutar a Mercedes de un espectáculo extremadamente fascinante.
--pero jamás vi ninguno tan hermoso... --dice ella jadeando.
Enrique le guiña el ojo. Mercedes se deja llevar por sus ganas. Esas ganas acumuladas largamente. Enrique es receptivo y quiere cometer esa locura. Para Enrique es una desconocida y Mercedes quiere que él se dé cuenta que le ha gustado tanto que nada más conocerlo le da algo que otro no le daría fácilmente. En realidad Enrique piensa que él es uno de muchos y aunque está deseando ese polvo los sentimientos (que no sean carnales) no están en ningún lugar. Mercedes se va desnudando.
--que estás haciendo? --pregunta él divertido y con una mirada muy sensual.
En realidad está encantado de que la chica se comporte de esa manera.
--es que verte desnudo me ha puesto muy caliente... necesito una ducha fría para que se me baje la calentura ... supongo que no te molesta que me duche contigo...
Mercedes se queda desnuda ante él. Le gusta ver el impacto en el chico. Enrique está muy excitado.
--eres tan hermosa... Nunca vi a una mujer tan perfecta, pareces hecha a medida.
Mercedes se mete en la ducha ante él. Lo mira a los ojos, su cuerpo. Está con él. No es un sueño. Ese chico que comenzó siendo un desconocido que veía en la calle, que le dijo que jamás tendría nada con ella ahora está desnudo con ella, los dos se desean con la misma intensidad. Enrique nunca se había sentido tan atraído por una mujer y además le gusta mucho el juego de la seducción:
--estás tratando de seducirme...? --pícaro.
--lo logro...? --pregunta ella coqueta acercando su cuerpo al de él.
él está muy excitado.
--tengo novia...
Enrique está seguro que la chica sólo quiere una aventura pero quiere estar seguro que ella lo tiene claro. En realidad Mercedes lo único que tiene claro es que desea estar con él. El resto le parece demasiado maravilloso como para pensar. Enrique le gusta demasiado como para preocuparse de algo que no sea el presente y más cuando el presente es tan rico.
--y qué...? ¿es que tiene algo de malo que me divierta contigo?
Enrique acaricia a Mercedes y está jadea sólo de sentirlo. La siente tan entregada. Tan suya. La siente gozar como si nunca hubiera estado con un hombre o como si hubiera pasado mucho tiempo sin amor. Es algo que no puede creer en una mujer tan hermosa y que se le ha entregado tan fácilmente. Prefiere pensar que es parte de su juego, de la gran experiencia que tiene con los hombres que juega a la ingenua para excitar aún más. Es un polvo salvaje. A ambos hasta les duele la piel de tanto intenso placer. Se dejan llevar por sus fantasías. Saborean con intensidad el uno el cuerpo del otro. Es un momento salvaje. Exclusivamente sexual. Para Enrique es pasar un muy buen rato. Para Mercedes es un primer paso. Ha conocido el cuerpo de Enrique . También quiere su alma. Pero se ha sacado las ganas que tenía dentro, la frustración que la volvía loca. Ahora podrá luchar por su amor más tranquila.

Enrique se seca la cabeza. Mercedes sentada en la bañera lo mira contenta.
--¿qué tanto miras? --dice él divertido.
--A ti... Me gustas mucho...
Enrique sonríe contento:
--a mí también me gustas tú... Eres la mujer ideal para amante... Eso es lo único que yo podría ofrecerte aunque supongo que tú no buscas nada más... Tal vez ya no te vuelva a ver...
Mercedes se levanta. Acaricia ese rostro tan tierno pero que esconde un placer endemoniado:
--me miras con esos ojos que parece que seas un santo y eres todo lo contrario...
Enrique le guiña el ojo:
--¿y eso es malo?
--No pero nunca tendría bastante de ti... Ser tu amante sería un honor para mí...
Enrique lo ha dicho por decir. Nunca pensó que una mujer que puede tener cualquier hombre quiere ofrecerse en exclusiva a él.
--¿hablas en serio? Yo no te puedo ofrecer nada...
Y por el momento Mercedes no quiera nada más.
--¿y te parece poco esto?
Mercedes lo besa. Es un beso furioso y lleno de placer. Él se aparta de ella:
--eres insaciable... ¿es que nunca te cansas?
--De ti no...
Enrique no puede saber que Mercedes se ha ido frustrando día a día, guardándose sus ganas y que por fin ha llegado ese momento. Ha vuelto a nacer. Es el primer día del resto de su vida. Enrique se pone el boxer:
--te vas a acostar con mi amigo...?
A Mercedes le duele que Enrique le pregunte eso después del maravilloso momento que han compartido:
--que clase de mujer crees que soy...?
--no sé, de las que se acuestan con hombres desconocidos que tengan novias... --Enrique con ironía.
Mercedes no quiere aceptar que para Enrique esa noche no ha sido tan especial para ella, que para Enrique sólo ha sido sexo puro y duro. Eso sí, del mejor pero sexo a fin y al cabo.

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