jueves, 18 de marzo de 2010

capitulo 20





Mercedes llorosa ante el espejo. Enrique llega en boxers con ganas de vivir una sesión del mejor sexo. La mira sorprendida. Una vez más. Mercedes se traga su amor. No puede decir que lo ama porque Enrique no la entendería sin hablarle de Emilio. Enrique la acaricia. Por primera vez piensa en Mercedes como algo más que un trozo de carne bien apetitoso:
--sufres por mi... ? --le pregunta triste--Yo quiero que te lo pases bien conmigo... No que sufras por mi.
A Enrique le sabría mal saber que Mercedes quiere algo más que sexo porqué entonces ya no podría seguir acostándose con ella y eso sería algo que le dolería mucho porque jamás se la pasó tan bien acostándose con una mujer. Nunca una mujer le dejó hacer las cosas que se deja ella y lo mejor es que sin compromiso. Almenos aparente. Mercedes tiene miedo de perder lo que ganado. Traga sus lágrimas y fuerza una sonrisa.
--No claro que no es por ti... Contigo me la paso como nunca... Nada me gusta más que coger contigo...
Enrique se siente más tranquilo. Sonríe pícaro. Le acaricia el pelo. Igual no quiere llevarse solo por su cuerpo así que pregunta:
--¿tienes algún problema?¿te pasa algo?
Mercedes lo abraza. Se aferra a él con emoción. Le gusta que se haya preocupado por ella.
--es que me molesta dormir con Víctor ... No sé como sacármelo de encima.
--Víctor solo quiere acostarse contigo... Luego ya te dejaría en paz... Se le pasa el capricho después pero si le sigues diciendo que no te va a querer más y más... Tampoco es bueno que se obsesione con algo que tiene fácil solución.
Y eso es lo que le preocupa más a ella, que Víctor cada vez se ponga más pesado.
--eso es lo que más me preocupa, que lo que él quiere yo nunca se lo podré dar... A mí me gusta dormir en el mismo cuarto que contigo, sentirte cerca pero no sé por cuanto tiempo podré soportar al pesado de tu amigo.
Enrique no entiende como una mujer que se acuesta con él nada más conocerlo y sabiendo que es de otra puede tener reparos en dormir con su amigo que es libre.
--tanto te cuesta acostarte con él?, con una vez ya lo tendrías contento... Si no me hubieras conocido a mí estoy seguro que esa noche que él te trajo te la habrías pasado muy bien con él...
A Mercedes le da pena que piense que para ella acostarse con alguien es como comerse un plato de comida.
--eso no se puede saber, la cuestión es que estás tú...
--¿y porqué no puedes estar con él también? Así no llegarías a mi tan ansiosa... Yo creo que te vendría bien echar un polvo con otro...
--¡¡contigo no necesito más...¡ --dice ella molesto.
Él la mira pícaro y dice:
--eso no es cierto... Te pasas el día pensando en eso...
--¡pero sólo contigo...¡ --ella desesperada.
--bueno tampoco te vayas a obsesionar conmigo... --dice él temeroso.
Mercedes fuerza una sonrisa:
--No, no es eso... Simplemente no me gusta acostarme con otro hombre... Ya te tengo a ti... No quiero otro...
--pero sería una sola vez...
Y a Mercedes le duele mucho la insistencia de él y si no fuera tan importante para ella que sólo él tocara ese cuerpo de mujer se acostaría con Víctor solo para ver si es cierto que a Enrique no le duele.
--¿y no te molestaría?
--porque me iba a molestar... ¿te molesta que me acueste con Maria? --pregunta con indiferencia.
Y ella quisiera decir que si pero sabe que tiene que decir que no:
--No, no es eso pero es que contigo tengo todo lo que necesito en un hombre... No me apetece acostarme con él porque sí... Nadie me puedo obligar...
--no, no te confundas... nadie te obliga...
--es que yo sólo quiere coger contigo...
--ten un poco de paciencia... Habría que dar muchas explicaciones... todo el mundo te ve como su pareja... No sé si te podría ubicar en otro cuarto...
--y tú no me defenderías?
--No podría...entiéndelo...
A Mercedes le duele. Él le guiña el ojo, le sonríe y a ella se le olvida todo.
--Sí, lo entiendo perfectamente...
Esa su tercera noche es aún más corta que la anterior... Él va directo al grano y sólo una vez. Mercedes lo disfruta con intensidad pero le sabe a poco. Enrique disfruta mucho teniendo a Mercedes pero no necesita más que el justo desahogo. Sabe que cuanto más tiempo esté encerrado con esa mujer más peligro corre que se entere María y le importa demasiado hacer daño a María. Justo se ha quedado satisfecho se aparta de Mercedes y se pone el boxers. Mercedes sabe que eso marca el punto y final.
--¿ya? --pregunta con tristeza.
Enrique la mira con cara de pícaro:
--mañana más...
--¡¡sí pero es que hasta mañana es mucho tiempo...¡ quédate un poco más --le suplica ella.
Él la mira regañón:
--¿es que me quieres matar?
--No, quiero sacar el máximo jugo posible a nuestros encuentros...
--Ya disfrutamos, ya te di lo que más te gusta...
--sí pero podemos...
A Enrique le gusta que Mercedes insista pero él no puede seguir su ritmo:
--es que me muero del sueño... sino descanso no podré rendir en el trabajo y como amante... ¿y tú no quieres eso, no?
--no, claro que no...
Entonces él pone cara de bueno y le suplica:
--pues déjame descansar...
--pues ni modo... --dice ella resignada.
Enrique le guiña el ojo y le dice divertido:
--mañana volverás a vibrar en mis brazos y te juro que el fin de semana dejaré que me hagas lo que quieras por más tiempo...
Con esa promesa ella lo deja ir.
--pero dame un beso... Un beso para esperar a mañana...
Enrique no se lo niega. Es un beso apasionado y profundo. Es un beso de amor que a ella le nace desde muy adentro. Él la mira sofocado.
--wuau... ¡¡que beso¡ --dice divertido.
Ella lo mira enamorada:
--hasta mañana...
--hasta mañana --dice él dulce.
Enrique se va rápido para no dar tiempo a Mercedes a retenerlo. Y Mercedes aunque le ha sabido a poco queda loca de contenta. Ya a solas salta:
--¡¡te amo, te amo...¡
Le parece un sueño lo que está viviendo.
--¡¡Mi sueño... Mi sueño...¡
Piensa en ese desconocido que vio por casualidad y que ahora ha entrado en ella como nunca pensó que pasaría.
--Mi príncipe... Es mi príncipe...
Enrique también regresa a la cama contento. Mercedes lo hace sentir muy macho y disfruta con ella. Disfruta con ser él quien se esté beneficiando a la mujer más deseada de la casa. Mercedes ha conseguido que su aspecto explosivo la convierta en objeto de deseo de todos los hombres que están cerca de ella y ella goza dando ese privilegio sólo a Enrique .

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