jueves, 18 de marzo de 2010

capitulo 25



El entierro de Manuela está lleno de dolor. Germán está desconsolado. No logró que su abuela viviera en la riqueza como quiso aunque sí Olivia le da un entierro de lujo. Enrique y María están con ellos. Mercedes se mantiene a distancia y más cuando ve entre los invitados a Jordi. No sabe qué hace allá pero tampoco averigua. Oculta en unas gafas de sol y escondida reza para que su antiguo novio no la reconozca. Jordi está muy preocupado por animar a su amigo. Al final le da un abrazo.
--lo siento tanto... yo sé lo que la querías...
Germán llora. Olivia trata de consolarlo pero él prefiera la compañía y consuelo de su amigo. Por un lado Mercedes está triste por la muerte de esa anciana que tanto la quiso. Por el otro se muere por Enrique que la ignora. No lo puede consolar porque está demasiado cerca de Jordi. Se queda quieta, prefiere confiar en las palabras que le dijera la anciana asegurando que desde el cielo la ayudaría...

Mientras se retiran Enrique le reprocha a su primo:
--tantas ganas de llevarte a la abuela... ya ves...
Jordi se pone en medio de los dos primos.
--ahora no es el momento --dice Jordi.
Y cada uno se va por su lado. A Germán no le gusta nada ver a Mercedes entrando en el departamento.
--¡fue tu culpa... mi abuela murió por tu culpa...¡ --le escupe Germán con odio.
Mercedes no tiene ganas de discutir:
--sólo vine a recoger mis cosas...
Germán está verdaderamente furioso:
--¡¡sí vete... y ojalá no te vuelva a ver...¡ ¡¡nunca debiste entrar en nuestras vidas...¡¡ ¡nunca¡¡
Mercedes no le hace caso. A solas en el cuarto llora abrazada a la almohada de Manuela. En la mesita de noche la anciana siempre tenía una foto en la que está ella con sus dos nietos de adolescentes. Besa el rostro de Enrique :
--te amo tanto mi amor...
Sin él siente que su vida no tiene sentido. Las palabras que tantas veces le dijera la anciana es lo que la ayudan a levantarse. Se queda con esa foto.
--siempre la llevaré en mi corazón... --dice mirando esa cama vacía y recordando horas de charla con la anciana.
Le gustó conocer a la abuela de su amado y la está llorando como si fuera la suya.

Mientras, Germán se pone a tomar. Olivia trata de animarlo.
--te tienes que tomar las cosas con calma... Es la ley de la vida... ¡piensa en nuestro hijo¡
Olivia acaricia a Germán pero él la rechaza como si le diera asco. Ella lo mira triste.
--¿¿qué te pasa, mi amor?
Germán está como loco.
--¡¡ya basta... la farsa se acabó...¡
--de qué farsa hablas?
Olivia está muy sorprendida porque no entiende lo que le pasa a Germán. Él no deja de llorar. Tanto tiempo deseando que su abuela tuviera su casa y finalmente cuando lo logra la pierde. Lanza la copa contra la pared. Luego se sienta en el sofá a llorar. Olivia le pone la mano en los hombros. Él la mira lloroso.
--¡¡fue mi culpa... fue mi culpa...¡¡ --dice atormentado.
Olivia lo abraza por los hombros:
--fue un accidente, tienes que aceptarlo.
Germán no acepta el abrazo de Olivia. Le da un pequeño empujón y muy bruscamente le dice:
--¡¡es que no quiero que me toques...¡
Olivia lo mira llorosa:
--¿¿qué es lo que te ocurre?¿porque me tratas así?
--¡¡¿¿¿es que no entiendes que no te amo? ¡¡nunca te amé...¡
Olivia no cree en las palabras del hombre:
--hablas por el dolor...
Germán ambicionó riqueza para su abuela. No para él. Ahora que está solo renuncia a todo. Se derrumba de nuevo:
--fue mi castigo por engañarte...
Olivia mira a Germán incrédula:
--no hablas en serio…
--Desgarraba los condones, te cambiaba las pastillas... Quería tener un hijo...
Olivia se aferra a su vientre impresionada. No puede creer que Germán haya hecho eso. Él sigue hablando:
--desde el primer día que vine a tu casa lo hice para seducirte... Quería atrapar a una mujer rica para sacar a mi abuela de la pobreza en la que vivía...
Olivia no puede creer lo que está escuchando pero se da perfecta cuenta que nadie inventaría algo así. Se pone como loca. Empieza a golpearlo:
--¡¡quiero que te vayas... no te quiero volver a ver....¡
Abatido Germán le dice:
--nos tendremos que ver... por nuestro hijo...
--¡no, abortaré...¡
Germán la agarra de los brazos:
--¡¡no lo harás...¡
Olivia le empieza a tirar las cosas del armario:
--¡¡quiero que te vayas...¡
Germán trata de hablar con ella:
--¡no me voy hasta que me prometas que no vas a abortar...¡
--¡¡no quiero nada tuyo... nada...¡
--¡entonces no me voy¡
Olivia agarra una maleta:
--¡¡pues me voy yo...¡
Germán se va abatido:
--por fin no culpes a nuestro hijo de lo que hice yo...
Cuando Germán se ha ido Olivia se acerca al cuarto de Mercedes.
--yo ya me voy... –dice Mercedes con su maleta.
--Quiero que vengas conmigo... Me voy a una casa en el campo... Ahí nacerá mi hijo...¿me acompañarás? No quiero que nadie... nadie sepa que estoy embarazada...
Mercedes piensa en las palabras de Mercedes: desde el cielo te ayudaré. Se emociona al pensar que estará cerca del primito de su amado.

Vencido Germán llega a la casa okupa. Víctor lo mira burlón.
--que pasó? --le pregunta divertido.
Germán no dice nada y se encierra en el cuarto. Al día siguiente Germán regresa para hablar con Olivia pero ésta ya ha desaparecido y no sabe donde ubicarla. Llega muy triste a la casa. Se encuentra con Enrique . Germán abraza a su primo que le responde aunque sorprendido.
--Olivia mató a nuestro hijo, lo mató...
Enrique está muy impresionado. No sabe qué decirle.

Olivia va a seguir con su embarazo aunque en secreto. Con Mercedes se refugia en el campo. A Mercedes le hace ilusión ver como crece esa barriga. En las noches se pone una almohada y sueña que es hijo de ella y de Enrique . Quiere que sea niño y se llame como él. Mira esa foto que sacó del cuarto de Manuela le pide fuerzas a la anciana para que su sueño se haga realidad. No lo piensa de repente pero poco a poco esa idea va naciendo dentro de ella. Una idea con la que hará realidad sus sueños. Le ofrece todo el dinero que le queda al doctor:
--me ayudará?
El doctor no se niega. Meses después se encuentran en privado.
--nació un niño muerto...
Y le entrega unas hierbas para Olivia:
--es el momento...
Olivia confía en Mercedes. Se topa una infusión que le da y de inmediato rompe aguas. Da a luz a una niña. Una mujer que está con el doctor se la lleva de inmediato antes que llore. Es el niño muerto al que presentan en su lugar. Olivia le encarga a Mercedes que se ocupe del entierro de bebé y regresa sola a la ciudad. Mercedes entonces busca a la hija de Olivia que se quedó con la enfermera:
--mi hija... Es mi hija...
Aunque hubiera preferido un varón está feliz con esa niña:
--Enrique será mío... mío...

Días después, Olivia Llega a la casa okupa con la bebita en brazos. Está segura que Manuela desde el cielo la ayuda y que Enrique no se ha mudado. No conoce al chico que la recibe. Pregunta por Enrique . Éste baja sorprendido al saber que una mujer con un bebé lo esperan.
--¿tú?
Enrique se ha quedado pálido al ver a Mercedes. Ésta está emocionada de ver a su amado después de tanto meses. La flecha de amor, con la distancia aún está más viva.
--¿qué haces aqui?¿y ese bebe?
Muy ilusionada Mercedes le dice:
--Es Manuelita... mi hija... tu hija... Nuestra hija...
Enrique se ha quedado en shock.


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