jueves, 18 de marzo de 2010

Capitulo 29 (y último)




Enrique está muy aturdido. Nunca pensó que la mujer que más macho lo ha hecho sentir sea un hombre. Le cuesta creer que esa bebita que no pudo sentir como suya sea hija de su primo. Le duele la mirada de Mercedes. Le conmueve la intensidad de su amor...

Días después... Mercedes está encerrada en una celda de la cárcel de mujeres. Golpeada ya que las otras presas la han tomado con ella pues saben que antes tuvo cuerpo de hombre. Nadie la ha ido a ver. Está olvidada de todos. Le dicen que tiene una visita y en el fondo desea que sea Enrique . Es Olivia. A Mercedes le sorprende verla. Olivia solo le quiere decir que ya tiene a su hija y hacerle sentir su odio. Le gusta verla golpeada.
--veo que te tratan como merecen...
Olivia le manifiesta a Mercedes su odio y sus ganas de acabar con ella.
--me das pena... ojalá no salgas nunca de la cárcel...
Emilia vuelve a su celda y llora, llora. Tiene escondida bajo el colchón esa fotografía que era de Manuela que pudo meter entre sus cosas. El recuerdo de la anciana, el amor de Enrique la mantienen en pie aunque siente que sólo tiene un hilo de vida.
--te equivocaste... Enrique no es para mí... --dice llorando.
Le duele pensar que tal vez la anciana no la quiere como hombre y que no la apoye, a veces piensa que sí, que Manuela siempre la apoyaré desde el cielo y cuando se hunde pues el recuerdo de la señora Manuela hace que se levante.

Una semana después tiene otra visita. No quiere ver a nadie pero es una manera de alejarse un poco de las presas. Es Enrique. Mercedes lo mira destruida. A él le duele ver tan hundida.
--tu? ¿has venido a insultar? –le reclama a la defensiva.
Enrique la mira triste:
-- he venido para apoyarte... Yo... siento cosas yo...
Ni el mismo Enrique puede dar crédito a lo que está diciendo pero deja hablar su corazón. Mercedes no cree en las palabras de ese chica que la hizo enloquecer. Enrique quiere acariciarla pero Mercedes se levanta:
--¡¡no...¡ ¡¡no quiero tu lástima¡
Enrique está desconcertado por la actitud de Mercedes. Ella lo rechaza, no quiere hablar con él Se levanta para irse. Enrique le suplica.
--no te vayas... déjame ser tu amigo... No te pido nada más... No te ofrezco nada más...
A Mercedes le gusta la visita de Enrique pero no como la mira y aunque no es la pena lo que lo lleva hasta Mercedes sí siente pena por las terribles circunstancias en las que está. Mercedes lo mira dolida:
--Quiero cualquier cosa de ti menos tu odio o tu compasión…
Enrique sonríe. Se muestra amable.
--Hiciste tanto por mí ¿no puedes ahora aceptar mi amistad? ¿Creer en mí? No es fácil para mí reconocer que me pasan cosas por alguien que un día tuvo pene pero yo quiero hacer el esfuerzo. ¿Tú no? ¿ya no me quieres?
Enrique extiende su mano. Mercedes de la agarra. Él la abraza afectuoso.
--No sé que quiero de ti pero… ¡déjame averiguarlo¡ --dice él.
Mercedes no dice nada. Sólo disfruta de la presencia del amor de su vida.

Casi dos años es el tiempo en que Mercedes pasa en la cárcel. No puede creer cuando al fin las puertas se abren para ella. El suelo, el sol. El aire. Aunque no se siente feliz del todo. Está sola. Tiene que volver a empezar y no sabe como. En la puerta la espera Enrique con una rosa y una sonrisa. Aunque él no ha dejado de visitarla Mercedes está segura que era por pena y no esperaba verlo ahora que es libre. Con dulzura Enrique le entrega la rosa y le pregunta:
--¿ahora sí me aceptarás en tu vida?
--pero porque? --pregunta Mercedes desconcertada.
Enrique sonríe con ternura:
--Porque me enamoré de ti... porqué no me importa nada...
Mercedes soñó tanto ese momento que no puede creerlo:
--no hablas en serio --le dice perpleja.
Él sonríe y le pregunta:
--es que ya no me amas...?
Mercedes lo mira enamorada y dice:
--eres mi vida... te amaré todos los días de mi vida...
--¿y entonces?
--¿amarme tú a mí? ¿como? --Mercedes que no sale de su asombro.
--y tú porque me amas? --le pregunta Enrique con ternura.
--bueno... yo... --balbucea.
Enrique le sonríe. Le pone las dos manos en las mejillas:
--el amor es así. No hay que darle vueltas.
Los dos se miran fijamente.
--te amo, Mercedes. Y esto no se lo dije a nadie.
Mercedes lo abraza llorando:
--mi amor... mi sueño...
Enrique la acaricia con mucho cariño:
--gracias por amarme de esta manera tan loca...
--¿tú me das las gracias a mí? --Mercedes sorprendida.
A Enrique le emociona mucho la cara de sorpresa de ella. Le agarra la bolsa y van hacia el auto.
--espero que quieras venir conmigo... Yo sigo viviendo en la casa okupa... No sé si quieras seguir mi estilo de vida...
Mercedes lo mira enamorada:
--te seguiré siempre...
Enrique le guiña el ojo. Los dos entran en el auto. Están felices. Antes de arrancar Enrique le dice:
--no tendremos un cuarto para los dos... habrá más gente... nos mirarán feo...
--si a ti no te importa... a mi tampoco...
Enrique la mira complacido. Empieza a arrancar el auto. Los dos se miran un largo rato en silencio. Luego ella le dice:
--y Germán...?
--que pasa con él? Nunca me preguntaste por él –Enrique.
--siempre quise hacerlo... nunca me atreví.
--está con Olivia... Ella lo perdonó, él aprendió a quererla... Tuvieron un Germancito...
--¿ves a Manuelita? --con un fondo amargo pues es la hija que Enrique que jamás podrá tener.
--Se llama Olivia... le cambiaron el nombre...
Mercedes triste. Enrique le acaricia la mano y le sonríe:
--para nosotros será Manuelita... algún día le diremos que fuimos sus primeros padres...
--crees que podamos verla...?
--no creo...Almenos no por ahora.
A Mercedes le da pena pero Enrique se muestra optimista.
--¿estás seguro que quieres estar conmigo?
--si claro... ¿y tú? --pregunta Enrique con una sonrisa.
--Yo si pero ¿y tu en serio estás dispuesto a no tener un hijo?
--y quien ha dicho que no tendré un hijos --dice él dulcemente.
--yo no podré dártelo... --triste.
Mientras conduce él le va acariciando amorosamente:
--claro que sí, no te he pedido matrimonio ni pienso en ello... no necesito un papel para amarte y si algún día quiero ser papá hay por el mundo millones de niños a los que querer, a los que elegir como nuestros...
Mercedes, al se aceptada por el amor de su vida, se da cuenta de la grandeza de él y no lo quiere lastimar:
--no quiero hacerte daño...
él la mira enamorado:
--pues no me hagas pensar... el futuro... ¿quien lo sabe?
Enrique conduce el auto mientras se regalan miradas llenas de felicidad, amor y pasión.

3 años después… Mercedes y Enrique han construido un hogar feliz. Viven en un apartamento de una manera sencilla pero son felices y no viven solos. Mercedes contempla enamorada al hombre. No hay día que no dé gracias al cielo por haberle hecho el mayor de los regalos. Siempre tiene un pensamiento para Manuela. Está convencida que la anciana desde el cielo hizo posible ese milagro. Enrique es un papá feliz. Él y Mercedes han adoptado a dos hermanitas de raza negra. Una es apenas un bebé que está en brazos de mamá. Enrique la enseña a decir su primera palabra a su hija mayor:
--papá… di papá…
Luego le enseña a decir mamá. Mercedes y Enrique se miran con mucho cariño, con mucha complicidad. La niña se queda en las piernas de papá mientras que Mercedes, muy amorosamente, coloca en brazos de su amado a la bebita. Enrique es muy paternal. Un papá muy tierno y seductor. Ella abraza a Enrique por la espalda. Besa a su hombre, besa a sus hijas con mucho cariño. La felicidad reina en cada rincón de ese hogar.
FIN.

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