jueves, 18 de marzo de 2010

capitulo 4




Enrique pasa por el lado de Emilio. La mujer casi se desmaya. Le causa mucha impresión la belleza del joven. Siempre pensó que tenía a su lado al hombre más guapo pero se da cuenta que se equivocó.
--¡¡y esta maravilla de la naturaleza de dónde salió? --piensa
Pasa por el lado de él. Casi lo podría tocar. De la misma manera que ese desconocido ha dejado una profunda huella en Emilio, a Emilio le duele que Enrique ni se haya dado cuenta que él existe. Enrique lleva pantalones cortos muy anchos. A ella le gusta mucho ver sus peludas piernas. Cuando pasa por su lado no lo puede evitar. De reojo le mira el culo. Los pantalones son demasiado anchos pero aún así se le marca un poco el trasero. Le gusta, ese joven que recién ni sabía que existía ha entrado en su vida y se ha clavado en su corazón. Ella se queda triste al verlo alejarse. Desearía quedarse quieta para mirarlo bien pero los otros amigos okupa de él le dan miedo y por ellos se controlan. Enrique no se da cuenta del impacto que ha causado en Emilio, esa mujer atrapada en un cuerpo de hombre que acaba de pasar por su lado. Tiene una pequeña discusión con María.
--no hacía falta que tomásemos tantos carros...
--no podíamos con todo lo que hemos encontrado --Enrique .
--pero luego qué? Los vamos a tirar...
--¿y qué quieres que hagamos con los carros?
--pero no son nuestros... No podemos agarrar la propiedad privada como si nada...
Enrique lo tiene claro:
--ellos tienen mucho y nosotros no... es una forma de reparto... ¿no te parece justo?
--si pero es que nosotros no vamos a hacer nada con estos carros... podíamos haber usado los que tenemos en la casa...
--sí pero es que no sabíamos que íbamos a encontrar esos tesoros...
Enrique le guiña el ojo. María lo mira y se le olvida todo. Para acabar de convencerla el guapo joven le dice:
--además mucha gente se queda los carros, estoy seguro que alguien alguna utilidad le darán...
María se queda más tranquila... Además está demasiado loca por él y no se puede enfadar con él.

Emilio contempla a Enrique irse a lo lejos. Se queda una sensación de vacío:
--¿¡quien será?¡
Por un momento piensa que lo soñó:
--es que alguien tan guapo no puede ser real...
Siente escalofríos al pensar en él:
--¡¡es real... fue real...¡¡
Siente tristeza:
--¿y si no lo vuelvo a ver?
No sabe su nombre, de donde salió. No sabe nada de él pero Emilio ya siente que le pertenece.
--Es que ni siquiera con Jordi sentí algo así...
Jordi la atrajo en seguida pero ahora lo siente diferente. Con Enrique se siente herida. Y es extraño. Ella misma no entiende como puede sentirse tan contenta por haber visto a un chico en la calle y a la vez tan triste porque no sabe si lo volverá a ver. No se lo puede volver a sacar de la cabeza. Llega a su casa. Se tumba en el sofá. Siente un gran placer al recordar a Enrique .
--y esa niña... ¿sería su novia?
Siente celos... Se siente feliz, se siente triste.
--ese hombre no será nunca para mí...
Aunque no lo conoce ya siente que forma parte de ella.
--a lo mejor era una hermana...
Sonríe:
--ojalá...
Cierra los ojos, se sueña a su lado. Besándolo un sonríe con emoción. Ve una foto de el y Jordi. Y se siente culpable. Se reprocha así misma que se esté comportando como una adolescente:
--¿¡qué locura es esta? ¡¡yo tengo pareja... con Jordi tengo lo que siempre soñé...¡ ¡¡era una de mis sueños... encontrar a mi príncipe azul y ser suyo toda la vida... ser de un solo hombre...¡
pero no puede dejar de pensar en Enrique .
--¿¿qué me pasa?¿qué?
Emilio se excita pensando en la belleza de él. Le gustó su profunda mirada. Su corazón late con fuerza.

Jordi y Germán son recibidos por la asistenta de un lujoso departamento que visitan. Germán está impresionado.
--que injusta es la vida... unos tan pocos y otros con tanto...
--pues tú pon tu mejor cara que ahí viene la dueña de la casa...
Olivia es rica, joven y bonita. Se muestra arrisca pero mira de reojo a Germán. Éste sonríe coqueto y la siente estremecer aunque no quiere hacerse ilusiones. Sería demasiado bello y fácil que una mujer tan rica se fijara en él. Aunque los dos son muy guapos Olivia queda impresionada por Germán. Es muy guapo pero además le parece una persona muy tierna. No le saca los ojos de encima. Le hace gracia su torpeza. Pese que no hace mucho, lo poco que hace lo hace mal. Las miradas de Olivia lo ponen nervioso y aún lo hace todo peor. Jordi le pide que sujete bien un grifo pero no lo agarra bien y empieza a salir agua y Germán se moja todo. Olivia venga a reír. Germán la mira serio. Olivia hace que mira para otro lado.
--quítate la camisa --le susurra Jordi a Germán.
--¿qué dices?
--No ves que la tienes loca? aprovecha todos tus encantos que esta te viola en menos que nada... si juegas bien tus cartas le sacas todo lo que tiene --dice Jordi muy flojo.
Germán no lo duda. Daría lo que fuera porque esa millonaria solucionara sus problemas económicos. En especial de cara a su abuela. Se saca la camisa. Aunque no tiene músculo y luce un poco de barriguita a Olivia le estremece. Le gusta mucho lo que ve. Desea acercarse a Germán pero no se atreve. Necesita una excusa. Le habla a Jordi.
--es grave...? les falta mucho?
--No... en un momento estoy...
Aunque no es un seductor precisamente, Germán sabe que tiene mucho que ganar. Le guiña el ojo. Olivia se estremece. Jordi acaba el trabajo solo. Germán se queda detrás de él, poniéndole ojitos a Olivia y a la chica parece que le gusta. Jordi no tarda en acabar. Le da la factura.
--si necesita algo nos puede llamar... aunque no creo que le haga falta... Somos excelentes profesionales...
Olivia mira a Germán con deseo:
--ojalá que sí --dice ella para sí.
Germán se va con la camisa en el hombro. Ella le mira el trasero.
--madre mía --piensa.
Germán se gira. Le guiña el ojo.
--hasta otra --dice él con la voz más sensual que sabe poner.
Cuando se van, Olivia ya tiene ganas de volver a verlo. Se tumba en el sofá. Sonríe mirando la tarjeta.
--¡lo tengo que volver a ver ...¡
A solas en el ascensor, Germán se pone la camiseta mojada. Se ha sentido muy incomodo tratando de seducir a una millonaria. Jordi lo felicita.
--esta nos llama... pero ¡¡para que le eches un polvo...¡
A Germán por un lado le molesta que lo valoren sólo por su cuerpo pero por otro lado es una oportunidad que no piensa dejar escapar.
--tu crees?
--¿no lo viste en su cara?
Germán sonríe tímido:
--¿y qué hago?
--tu sabrás lo que buscas... o aceptas dinero por un polvo con ella o la enamoras...
--¿te imaginas que ella se enamorara de mí? --dice Germán emocionado por lo que supondría para su abuela, su economía.

Emilio no ha dejado de pensar en Enrique en todo él día. Jordi llega muy amoroso. Con ganas de besos y pasión. La nota distante.
--que te pasa?
Y Emilio que no deja de pensar en Enrique dice nerviosa:
--¡¡no, nada...¡
Jordi la conoce y sabe que le oculta algo:
--¡ya te has vestido de mujer otra vez...¡ --le regaña.
--no, no... te lo juro...
Él la mira fijamente. Esos ojos a él no le saben mentir.
--júramelo por lo que más quieras...
--tu eres lo que más quiero...
Él la nota sincero. No es eso. Se queda tranquilo Se van fundiendo el uno en el cuerpo del otro y mientras hacen el amor el rostro de ese desconocido que ni sabe como se llama se cruza en la mente de Emilio.
---Es una locura..es una locura... --dice ella para sí mientras se aferra al cuerpo de su chico queriendo gritar el nombre de otro.
Otro que ni sabe quien es, como se llama... donde está... En esos momentos Enrique aprovecha un momento de intimidad en la casa Okupa para hacer el amor con Maria.

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